Un atleta paralímpico alcanzó con sus manos lo que soñó con sus pies

Dos veces campeón en Argentina, el primer colombiano en silla de ruedas, en terminar un Ironman 70.3, es un ejemplo de superación y fuerza de voluntad.

Este deportista ha hecho de la frase "nada es imposible" un culto para su vida. Ganó el premio Valiente del Año que le otorgó en 2017 el público a través de una votación que realizó el canal RCN de Colombia. Además, es motivador, dicta conferencias y tiene su propia corporación para ayudar a otras personas con alguna discapacidad.

"Si no pude ser deportista con mis piernas, lo haré con mis manos”, dijo Francisco Sanclemente, quien a sus 18 años, cuando tenía un futuro promisorio como futbolista, sufrió una mielitis transversa que le impidió volver a caminar, pero que lo empujó a correr decenas de maratones.

Con la fuerza de sus manos y de su voluntad, ha sido dos veces campeón en Buenos Aires, en enero ganó, por segundo año consecutivo, la Media Maratón de Miami, hace unos días fue primero en la Maratón de Madrid, en 42 kilómetros con un tiempo récord y, en diciembre fue el primer colombiano, en silla de ruedas, en terminar un Ironman 70.3, en Cartagena.

SIN LÍMITES. Logró con sus manos lo que soñó con sus pies y trazó el camino del valiente.

SIN LÍMITES. Logró con sus manos lo que soñó con sus pies y trazó el camino del valiente.

“Nací en Buga, una ciudad pequeñita en la que me educaron mi abuela y mi mamá, ellas fueron madres solteras, no conocí a mi papá. Soy mayor que mis dos hermanas. Me crié rodeado de mujeres, viendo telenovelas", dijo Sanclemente quien como podía ver fútbol en la televisión, salía a practicarlo en las canchas de su barrio. "Era alto, buen jugador y me iba muy bien",recordó.

Así fue su niñez, llena de sueños, como un castillo de arena que se desmoronó en un instante. Se convirtió en padre a los 18 años con su novia de la adolescencia, al mismo tiempo que se enteraba de su enfermedad. "Pasé de ser un deportista a un paciente en una clínica, de correr rápido y saltar alto a esperar que me empujaran en una silla de ruedas", dijo.

La enfermedad

La mielitis transversa es una enfermedad huérfana, de esas que pocos conocen. Es una inflamación de la mielina, el tejido que recubre la médula espinal, y que corta todo tipo de conexión nerviosa hacia las piernas. Es súbita. "Cuando me dio pensé que era una virosis, me sentí cansado, débil, con malestar, dolor de cabeza, fiebre, convulsiones y daño estomacal, pero en realidad era producto de una infección en la médula espinal", contó Francisco. En menos de seis horas, intentó ponerse de pie y no pudo, primero se inmovilizaron los talones, luego las pantorrillas y después, las piernas.

Después de pasar tres meses en la clínica y a las dos semanas de su regreso a la casa, contó que su abuela le dijo: "Mijo, usted ya no mueve las piernas, pero las manos las tiene buenas, tenga, dóbleme esta ropita". A pesar de la angustia que sentía de no poder volver a caminar, se daba cuenta de que no podía ser una carga. "Mi abuela (que ya no está) tiene fractura de cadera, osteoporosis y se levanta cada día; mi mamá tiene tres hijos, uno ahora discapacitado, va a nacer su nieta y tiene que lidiar con mi abuela, nos atiende, trabaja y estudia para ser abogada, ellas luchaban, yo quería luchar", contó.

Así, empezó a subirse en la silla de ruedas, a bañarse y a bajar del andén sin ayuda. "Primero fue entender, aceptar, adaptarme. Al nacer mi hija me di cuenta de que debía transformar esa discapacidad en algo bueno", dijo Francisco para quien su hija fue el primer motivo para superarse. "Ella me inspira a que si quiero ser un buen ejemplo, un buen papá, debo ser mejor yo".

Se hizo cargo de su vida. Terminó el colegio, estudió administración de empresas, iba solo a la fisioterapia y le hacía mandados a su madre como siempre, pero ahora en silla de ruedas. Cuatro años después de su enfermedad, se metió en las carreras. Al principio no fue fácil. "Cada triunfo ha sido producto de muchos intentos y de no rendirme. Cuando uno lo intenta pasan dos cosas, triunfas o aprendes para luego triunfar", contó el atleta.

Cada obstáculo, cada experiencia, fue gestando su libro. Con el dinero del premio Valiente 2017 realizó un foro inspiracional, fortaleció su Corporación Ser Inspiración, mediante la que forma, promueve y visibiliza el talento de personas con discapacidad. "La valentía no es un trofeo allá en la cima de la montaña, es el camino mismo, son esos actos cotidianos, como levantarse a entrenar, a leer antes de empezar a calentar y prepararse mentalmente", dijo Franciso que hace deporte para inspirar a otros a superarse.

Su historia de vida y los logros que ha sabido alcanzar a pesar de su dificultad, lo llevaron a querer compartirlo con la gente. Tal es así que acaba de lanzar en la Feria del Libro de Bogotá su libro ‘El camino de un valiente’ en el que narra cómo fue la travesía para alcanzar con sus manos lo que soñó hacer con sus pies.

Fuente: TN

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